En la rotonda más dulce de Poblenou los martes y jueves unas mujeres hacen ganchillo. A veces son ocho, otras doce, y ni la lluvia ni el mucho calor las detienen. Al principio la gente las miraba con una cierta sorpresa, pero ahora ya son parte del paisaje. Y del cariño, porque estas tejedoras son las pulperas solidarias que se han organizado ante la convocatoria de la Tere de la horchatería, fanática del ganchillo, de la gente, y de echar manos. Desde Facebook convocó a quien quisiera participar; en primavera, se hizo un grupo y se constituyeron en las Pulperas de El Tío Che, porque era el punto de referencia, y de cobijo, cuando llovía o ardía el sol y desde donde, ahora, salen los milagros. Porque son milagrosos estos pulpos multicolores que van a parar a las cunitas de los bebés prematuros de hospitales de toda España.  Parece raro, pero es así. Esta invasión de pulpitos en los hospitales nació de una idea de Spruttergruppen, una organización de voluntarios dinamarqueses que comenzó a tejer pulpos de ganchillo con la técnica de amigurumi para repartirlos a los bebés prematuros ingresados en las Unidades de Cuidados Intensivos Neonatales. Desde 2013 más de 22.000 pulpos en 7 hospitales de Dinamarca iniciativa  que se extendió a otros países como Polonia, Reino Unido, Alemania, Francia, Bélgica.  En España ya hay casi 3.000 tejedoras voluntarias que no paran de tejer pensando en la felicidad del bebé cuando se aferre a su bicho de ocho patas. Por su condición de fragilidad los bebitos pueden sufrir consecuencias neurológicas o físicas, por tal razón, su sistema nervioso requiere un entorno favorable, para vencer la adversidad y los pulpitos les vienen como anillo a su mano.

Lorena Crespo, presidenta de la organización Pulpitos Solidarios en España, destaca “la excelente acogida que esta iniciativa ha tenido desde su aparición. Gracias a la orientación prestada por Spruttengruppen y Octopus for a Preemie UK y al increíble trabajo que están llevado a cabo los voluntarios españoles, este proyecto ya está en funcionamiento en varios hospitales de toda la península”. “Además de ayudar a los bebés prematuros, esta iniciativa intenta hacer llegar a los padres de estos pequeños un mensaje de ánimo y cariño que haga más llevadero su paso por el hospital”, añade.

La Dra. Roser Porta, coordinadora de la Unidad de Neonatología del Hospital Universitario Dexeus destaca que “iniciativas como la de ‘Pulpitos solidarios’ son muy bienvenidas en la UCI neonatal. Los pulpos de ganchillo invitan a los prematuros a cogerlos de las patitas para mejorar su flexibilidad motora y ayudar al cerebro en su desarrollo. Además, aportan calidez y un toque de color para suavizar un entorno frío y tecnológico, y esto también es bueno para los padres”. Lorena se acercó a un grupo de Facebook Amigurumistas de España y cercanías y muy rápidamente se apuntó una multitud. Así fue como se animó a crear Pulpitos Solidarios, una asociación sin ánimo de lucro. Lorena comenta que según estudios realizados por el Poole Hospital en UK han demostrado que con estos pulpitos se mejora la respiración, se obtiene un ritmo cardíaco más regular y mayores niveles de oxígeno en la sangre.

Los pulpitos de Poblenou van a la Dexeus

Las pulperas de El Tío Che, como les gusta nombrarse,  entran a la Clínica Dexeus con una maleta llena de pulpitos. Previamente han sido enviados a la fundación “Pulpitos Solidarios” donde se dio la aprobación de medidas, tejido, relleno y fueron  desinfectados y colocados en bolsas estériles. No es lo mismo tejerlos que ver que de la mínima manita de Ramón, un bebito prematuro, salen unas patas de color rojo y una cabeza grandota con unos ojos saltones que las miran, como si las reconocieran. Es tan grande el cariño con que los hacen que los bebés deben sentirlo, seguro.  La madre de Ramón dice que nadie puede imaginar la gratitud del pequeño hacia su primer amigo de ocho patas que parece recordarle al cordón umbilical, y le achica la espera para encontrarse en casa, con los achuchones de sus padres, hermanos, abuelos, y tíos. En la Dexeus las pulperas se enteraron que de cada diez bebés uno nace antes de tiempo, por tanto hacen falta muchas manos de pulperas de alma ancha para que no falten los pulpitos en ninguna cuna.

Para evitar posibles riesgos a los bebés prematuros, y cumplir a la vez la legislación europea al respecto de juguetes para menores de 3 años, el pulpito tiene que estar tejido correctamente respecto al patrón oficial, con hilo de algodón 100% de una lista de recomendados, y tiene que estar dentro de unas medidas determinadas, y por supuesto, el punto tiene que estar muy cerrado para evitar que se salga el relleno. En el patrón  disponible en www.pulpitossolidarios.es se puede ver el la lista de hilos recomendada y las medidas correctas del pulpito. Una especialista en Neonatología, Valencia Walker, sobre la idoneidad de los pulpitos solidarios dijo lo siguiente: “Nunca podremos replicar por completo la sensación de estar en el útero materno, pero intentamos conseguirlo”, dijo la profesora asociada de la California University

La rotonda de las pulperas

 -Aquí hay un verdadero equipo. No hay mejores ni peores, cada una aporta lo que mejor hace. Maica es quien les hace caras alegres, soñadoras, o asombradas, ella es la encargada de darles la expresión, ¡La borda!, Tere enseña a tejer y cuida de la gestión ante la Asociación. Luego, la Asociación los lava a sesenta grados, por eso hace falta que sea hilo de algodón especial- así lo explica Fátima, una de las tejedoras más asiduas del grupo.  -Pensamos en los bebés cuando trabajamos, — dice Carmen.- Pensamos en el bebé abrazado al pulpito, y eso nos da ánimos para hacerlos con gusto. Estamos aquí, trabajando en la plaza, viene la gente, nos donan los hilos, se nos acercan por el hecho de hacerlo aquí en La Rambla del Poblenou.  Algunas quieren colaborar, todo esto va aumentado, nuestras ganas y la participación de la gente. Un día trabajamos bajo la lluvia con el paraguas. Estamos colaborando en algo bonito. Nos sentimos muy útiles.

-Yo nací en este barrio, vine a vivir a Poblenou,. La gente era muy tranquila, salíamos a la calle, lo que hacemos nosotras ahora, en Poblenou no lo hace nadie. Nos miran raro, como puede ser que estas mujeres hagan ganchillo en el medio de la calle. Nosotros les explicamos- se ríe Fátima. Lo hacemos como lo hacíamos antes, nosotras vivíamos en el barrio con un sentido más comunitario, la gente salía a la calle con las sillas, se conversaba… Yo vivía en calle Taulat, nunca se cerraba la puerta, vivíamos con total seguridad. Era otro concepto de vecindad. Nosotras, las pulperas lo traemos de nuevo.

Rosa dice que con el grupo de ganchillo se encuentra fenomenal. -Conversamos, somos amigas, compartimos un servicio para los bebés prematuros, damos nuestro tiempo, lo más preciado.

Julia vive en el barrio hace treinta y dos años, recuerda que cuando llegó Poblenou era un pueblito pequeño. Julia respondió a la convocatoria de Tere por el Facebook, no sabía demasiado, pero dijo: -Voy a probar, sino sale bien, me iré, no es tan fácil, cuesta hacer los pulpos, yo ayudo con la expresión y el adorno, pero me gusta más hacer pulpos que decorar me gusta hacer los cuerpos, y tengo idea de color. Yo le doy el mérito a Maica, ella hace las expresiones, les da la vida.  Estoy en Pulpitos Solidarios por el fin de esto, no haría ganchillo, lo hago sólo por el bebé y es lo que me da alegría y entusiasmo.

Maribel, es una pulpera entusiasta, dice que -las patas de los pulpitos son como el cordón umbilical, el contacto con ellos les ayuda a sobrevivir mucho mejor.  -A mí me da satisfacción poder ayudar- comenta- dono mi tiempo porque creo en lo que hago, ésta es la base. Me encanta hacer labor, y participar del proyecto. Nació en el barrio, lo ve muy cambiado, recuerda que de pequeña Poblenou era un barrio siempre gris, no por la gente, sino  por los humos, las fábricas, pero, agrega, -yo era muy feliz, no sé si lo veía tan gris.

Parece mentira imaginarlo en medio de ese sol que daba un brillo especial, casi mágico, a las pulperas metidas entre sus hilos y sus puntos apretados.

Nati es otra pulpera muy activa en el grupo: -Es una buena obra, por donde la mires, para los recién nacidos y la familia. Y para mí también porque en primer lugar aprendo, en segundo lugar ayudo,  en tercer lugar he aprendido a valorar más la amistad y por último a hacer las cosas lo mejor posible. En este grupo nos respetamos, y además me gusta trabajar con la gente de El Tío Che, son majísimos. Los conozco hace muchos años.

Maica dice que ella hace pulpitos alegres, enojados, traviesos, divertidos, payasos, simpáticos, rebeldes, porque como dijimos, el grupo decidió que es buena en gestos pulperos, y basta ver las caras de estos bichos. Es que dan ganas de abrazarlos, de llevarlos al corazón y dejarlos allí.

A la Tere le gusta el gusta el ganchillo, y se enteró que Pulpitos Solidarios era una asociación que pedía pulpos y pulperas, pensó que tenía los medios para hacerlo, y desde su página de Facebook convocó. Hemos hecho un grupo muy bueno, con chicas que trabajan bien, los pulpos no salían perfectos desde el inicio, las medidas y la tensión del tejido no eran los requeridos. Las normas de producción son estrictas, al comienzo nos resultó difícil pero el entusiasmo no ha decaído, aquí estamos. Utilizamos materiales nobles, que son los especificados por la asociación: el hilo algodón debe ser ciento por ciento, el relleno también debe ser especial, los adornos, también de hilo de algodón puro. Mi primer pulpo, que no me  salió, se lo di a mi nieta, entonces tenía cuatro meses y vi que cómo lo cogía, y me di cuenta que era bueno, porque la niña estaba entretenida, no lo soltaba. Hicimos envíos algunos imperfectos, había que hacer correcciones, muchas, hasta que hoy salen como deben ser. La gran alegría fue que el otro día llevamos los pulpos a la Clinica Dexeus, y allí nos encontramos con una grata sorpresa: fuimos recibidas por las enfermeras, había varias mamás, una se acercó a nosotras y nos dio las gracias. A los bebés les hace bien sostener al pulpito. No pretendemos suplantar el contacto piel con piel, porque es vital, madre, padre, abuela o quien sea, pero si este pulpito puede dar un ápice de seguridad y tranquilidad al bebé nosotras ya estamos satisfechas. Son bastantes las entregas que se hacen por toda España, creo que hay dos asociaciones de pulperas. Cuando fuimos a la Clínica Dexeus, vimos que estaban aseando una cunita, era la de Rita, y tenía su pulpito allí, y a Ramón que no soltaba a su pulpito. Cuando los bebés tienen las sondas no les dan el pulpo, pero cuando ya no tienen tantos aparatos puestos, entonces sí. La enfermera dijo que ella los adora.

Lo bueno de este trabajo es que es generoso y compartido, somos conscientes de que el resultado debe ser impecable, por tanto, si una no hace bien las patitas, otra las hace en su lugar, si alguna no logra dar la expresión adecuada, hay quien responde, vamos todas a una.

Nos hace bien emocionalmente, nos reunimos en la Rambla y hemos pasado todo el verano, con el calor, pero ahí estábamos dos veces a la semana, encantadas de la vida y dando a conocer esta iniciativa. La gente nos preguntaba, nos hicieron donaciones de madejas de algodón, y ahora ya nos hemos consolidado como grupo, así es como el 17 de noviembre, el Día del Bebé Prematuro, haremos un encuentro y tejeremos pulpitos para entregar a los hospitales. Queremos que participen todas las pulperas de Barcelona. El taller será en un espacio cedido  por la Biblioteca Manuel Arranz en Can Saladrigas, de Poblenou.

El horchatero centenario de Poblenou mira a las pulperas de la rotonda, a las pulperas solidarias y sonríe para sus adentros. Lo hacen con ganas, se ríen, se dicen, comparten, tejedoras de pulpos, de lazos y de barrio. Con estas ganas crecen las bolsas de pulpitos, las amistades, las historias y las pequeñísimas vidas que inspiran los colores y los amores.