¿Porqué no hacemos helados azules?

El anciano horchatero dice que cinco generaciones y más de un siglo haciendo helados y horchatas son para celebrar. Es casi un milagro, porque el promedio del ciclo de vida de las empresas es de once años y medio.
La llave que hizo funcionar la máquina del tiempo, pero hacia adelante, fue la confianza: en las personas, en los clientes, en la familia, en el equipo, en el barrio, y en los productos. Porque cada producto es un hijo; se los mima, se los cuida, se los defiende, se cree en ellos. Y esto no es cuento:

¿Porqué los poblenovinos queremos tanto al mar?

El horchatero centenario se dejó ir por la Rambla de Poblenou hacia la playa. Le gusta mirar dónde se une el cielo con el mar, en esta playa negada por siglos y hoy, goce de cada día.

Barcino, vista
Cierra los ojos, imagina la línea de costa antigua, las largas playas que nacían entre Montjuic y la colina Taber, partida de nacimiento de Barcino, Barchinona, Barcalona, Barchelona, Barchenona. Barcanona.

La chufa nos da sorpresas, sorpresas nos da la chufa

El horchatero centenario se pregunta si la devoción a las horchatas de chufa en su larga hoja de vida se debe a la tira de propiedades que le van encontrando. Estaban ocultas, o tenían poca difusión, y hoy salen a la luz, aunque el cuerpo –y el alma- ya lo venían agradeciendo de antes.

¿Qué vas a quemar en las fiestas de Sant Joan?

El horchatero ve pasar a los vecinos con las maderas para la fogata. A quemar todo lo viejo ¡apa! Sant Joan es fuego, agua, y buenos deseos. Sant Joan es cocas, cava, familia y amigos. Sant Joan es encantamiento. Un buen momento para soltar lo que nos trajo pupas, votar por el amor, la paz y la prosperidad. Sant Joan es noche de horas escasas y grandes deseos. La noche más efímera del año, tal vez por eso tan esperada.

Cuál es el secreto de un buen helado artesanal

El anciano horchatero prueba un helado. -Sí, es el mismo sabor de siempre, se dice y vuelve tranquilo a su esquina.
Qué placer le da volver a encontrarse con su reconocido carácter cremoso, con un nítido gusto a lo que el helado dice tener y con el sabor de siempre ¡Si es avellana, que se note!