Después de enterarte que las neulas parecen haber nacido en el siglo XII las vas a mirar con más respeto, así como lo oyes, una verdadera joya de la abuela y más antiguas que los turrones. Eran para rezar, eso ya te lo imaginas, de hostia vienen, y algunas, dentro de ellas y como tenían formas planas contenían una oración o el sello del noble de turno.  La mayoría de los dulces vienen de las abadías, pero recién en tiempos de Jaume I se mojaron las neulas en cava, vinos y moscateles. Y fue  en la comida de Navidad del año 1267 cuando Jaime I invitó más de un centenar de comensales, y como postre, se sirvieron las neulas con piñones y almendras. Años

más tarde, en 1288, el escritor y filósofo Ramon Llull también habló de las neulas en

su obra “El libro de las Maravillas”.

Dicen que los egipcios ya ofrendaban a los dioses unos dulces planos y redondos, porque quien no es agradecido no es bien nacido y algo hay que ofrecer a cambio de tanto pedido que uno o una les va haciendo a dioses y diosas cuando le coge el desespero.  En los países catalanes la primera vez que aparecen documentadas las neulas es en la alta edad media. Se les añadía miel y no se mezquinaban formas audaces y creativas. Así es como formaban parte de los postres de la nobleza las neulas con piment. La bebida en cuestión  era a  base de un vino muy especiado. Las neulas medievales eran planas y no enrolladas, de aspecto etéreo, de allí su nombre

. Neula de paper

nebula, que significa nube, niebla, cosa ligera. En el siglo XVII recién se las enrolló y es como las conocemos actualmente, y se difunde su uso. No faltaba en las cafeterías y se popularizó en el renacimiento. Allí ya los probaban en la calle y la gente se deleitaba con sus forma de abanico y al chocolate. Desde 1.470 en la misa del gallo de Igualada los parroquianos las usaban, entrelazadas con las hostias, para hacer guirnaldas colgantes de colores y con ellas adornar el altar mayor de la iglesia; la intención de esta decoración quería asemejar a las telarañas que había en el lugar donde nació Jesús. En Sant Pere de Rodes, el monje del monasterio regalaba neulas y vino. Y en el Empordà hacían volar neulas colgadas de las patas de las palomas. Entre las familias bienestantes existía la costumbre de comer las neulas desde la Inmaculada la , el 2 de febrero. Cada día neulas y turrones.

Para Nadal muchas tiendas e iglesias de Mallorca decoran su interior con unas largas hileras de neulas de papel blancas con bellos motivos navideños, esta costumbre se extendió en las iglesias del principado de Catalunya. Algunas neulas eran sencillas, pero otras llevaban motivos geométricos interesantes y reproducían escenas de la Navidad. Se puede ver a los tres Reyes Magos, el Nacimiento, vida de pastores. Mira hasta dónde llega la necesidad de elevación a través del arte, verdaderas esculturas hechas con recursos simples y una gran devoción. Eran elaboradas por maestros religiosos, en especial por monjes de clausura, y ya ves cómo se entretenían, porque convengamos que mucha fiesta dentro del convento tampoco… Dentro de los artesanos neuleros conocidos estaban Ramon Ripoll, Juan Barceló y Catalina Cifré de Palma.

En las iglesias las neulas se unían entre ellas mediante hilos y  se colgaban de las lámparas y también en algunas casas y tiendas de la isla de Mallorca. Las neulas  que se suspendían de la lámpara mayor cumplían, en origen, la función de calendario religioso. Se instalaban el cuarto domingo de Adviento y marcaban el tiempo que quedaba para llegar a Navidad. Las neulas mayores  eran las semanas y las más pequeñas los días. Cada día se retira una neula y de esta manera los fieles que iban a la iglesia podían saber cuántos días faltaban para Navidad. En muchos lugares ya no siguen estos simbolos, sino que son adornos. Se las relaciona con los cristales y copos de nieve que se supone había en Belén el día del nacimiento. Otros dices que son una representación de la luz navideña, de las luciérnagas de la cueva donde nació Cristo.  Las primera referencia escrita que hay sobre neulas decorativas fue en 1470. Es un documento en el que los campaneros de Igualada se comprometen a enramar con obleas, banderitas y escudos la iglesia de la villa. En el siglo XVI muchos templos catalanes eran decorados para Navidad con hojas verdes alternadas con obleas de todos los colores y de papel pintadoEn Cataluña la costumbre de las neulas decorativas lo encontramos en la Fiesta del Pino de Centelles. Entran el pino a la Iglesia y antes de subirlo arriba, se le atan neulas y estrellas y cinco ramilletes de manzanas en la copa del árbol.El horchatero centenario de Poblenou celebra que las neulas tengan una historia, porque en su tienda jamás han faltado, porque él tiene debilidad por ellas, y porque los clientes no lo perdonarían. Es que no pueden estar ausentes en la mesa de Nadal, su textura etérea hace contraste con la cocina nadalenca, invernal y voluminosa. Las neulas vienen a dar ese toque de liviandad punto de partida para abrir una botella de algún licor, de un cava para sobrellevar los fríos días de fin de diciembre y hacer más larga la sobremesa.

 Bibliografía consultada: EL LLIBRE DE LES NEULES I DELS TORRONS
JOSEP VIVES MOLINS
ESTUDIOS SOBRE LA EDAD MEDIA ESPAÑOLA
LUIS RUBIO GARCIA