Pobladores de Barrio Pekin

¿Qué sabes del barrio Pekin de Poblenou, de las famosas barracas, que se desplazaban desde Mar Bella hasta Camp de la Bota, donde estaba el castillo de las Cuatro Torres en Sant Adrià de Besòs?

Algunos dudan del origen de los nuevos habitantes, no se sabe si eran filipinos o chinos, o ambos colectivos a la vez. Lo que sí se sabe es que los chinos eran comerciantes que huyeron de su país por motivos políticos y migraron a Cuba donde encontraron por un tiempo su paraíso. Como suele suceder con los paraísos terrenales tienen obsolescencia programada, y así es como debieron otra vez migrar, y está vez, su destino fue Poblenou.  Otros venían de Hong Kong y Taiwan y llegaron como trabajadores mal pagos.

Isidre Nonell

De los filipinos se dice que huyeron del archipiélago tras la revolución de 1896 a 1898 y muchos de ellos, los que eligieron estar del lado de la corona española, llegaron a nuestras costas. Sin recursos, la playa fue su lugar de acogida, y unas cien barracas construidas con las maderas de sus propios barcos, se convirtió en puerto seguro de casuchas precarias. Una parte de los migrantes eran pescadores, y el mar se les ofreció sin mezquindades.

En ese conjunto desordenado de casas de madera precarias, urbanizadas con la prisa de poner los pies en algún lugar, también había calles, como la San Lorenzo, no todo era tan anónimo en el barrio de Pekin, y decidieron llamar a las cosas por su nombre. La exposición Universal de 1888 atrajo mano de obra del resto de España, futuros vecinos de la comunidad china, y pescadores de la Mar Bella.

Según Ricard Fernandez Valentí, el gobernador civil de Barcelona Ángel Ossorio Gallardo en referencia a este asentamiento decía que “sobre la playa de Pueblo Nuevo hay un barrio de una originalidad impresionante, formado por algunas cabañas y miserables barracas habitadas por familias de todas las razas y naciones que constituyen una tribu tan extraña como pintoresca.  Y una guía francesa  llamada Douze jours a Barcelone, dijo del Pekin “un quartier d’une originalité frappante”.

Junto a la población de origen asiático, había otra que provenía principalmente del ámbito rural catalán, de Aragón y de Valencia. Los habitantes de este barrio en su mayoría trabajaban para la Renfe o como pescadores, pero vivían en la precariedad de las barracas y pequeñas casas, a merced de las inclemencias del tiempo y del mar. Isidre Nonell lo plasmó magníficamente en un cuadro titulado Platja de Pekín  en un óleo de 1901. Además, frecuentaba a menudo el lugar donde tomaba apuntes al natural, e incluso de allí llegó a encontrar y contratar a las modelos femeninas que aparecían en sus cuadros.

Según lo explica en http://eltranvia48.blogspot.com.ar/2014/08/la-barriada-de-pekin-el-autentico.html el investigador histórico Ricard Fernand Valentí “En 1906 la Junta de Instrucción Moral Religiosa, fundada por el reverendo Manuel Barguñó con la colaboración de la Congregación de San Luís de la parroquia de Betlem, desarrolló en la barriada diversas acciones sociales para dotar al núcleo de una escuela, un dispensario y una capilla para ofrecer servicios religiosos. Posiblemente en ese mismo año se construyó la iglesia, llamada oficialmente de la Sagrada Familia pero conocida popularmente como de San Pedro Pescador. En 1909, durante los sucesos acaecidos en la llamada Semana Trágica, del 26 al 31 de mayo del citado año, el templo sufrió serios daños y fue reconstruido.

El Mediterráneo tiene sus cosas. Cuando se ponía como un animal embravecido desaparecían barracas y personas. Y qué más hacer que coger una sábana salvadora, y pedir a los vecinos de Poblenou que tiraran desde sus balcones lo que quisieran y pudieran, porque de ellos dependían. Hubo temporales históricos, pero a sobrevivientes no hay quien le gane, y con la fuerza que da la rabia  los barraqueros volvían  a reconstruir el único lugar que ocupaban en este mundo, para ellos,  tan desigual.  En estas idas y venidas llegaron los vecinos de otras ciudades de España, y hubieron nuevas barracas, tempestades y reconstrucciones. Así hasta los años 70 cuando los barraqueros de Pekin, pacientes como orientales fueron trasladados a la Mina.

El anciano horchatero dice que el olvido y la memoria siempre van de la mano. Y en medio de tanta novedad e innovación, para no olvidar los origenes de Poblenou  también es saludable recordar.

Bibliografía:

De Andrés, Laura. (2011) Barraques: la lluita dels invisibles. Badalona: Ara Llibres,

Monferrer, Josep M. (2012) El Camp de la Bota: un espai i una història. Barcelona: Editorial Octaedro,

Ricard Fernández Valentí, El tranvía 48.